Final abrupto

22 04 2010

No Entiendo casi salta del auto al ver el cartel. Es la primera señal de vida canguril que ambos vemos en nuestra vida. Yo le digo que es una locura ir a caminar por ese desierto a buscar canguros. A lo que me responde que él es un canguro y que está en su naturaleza andar esos terrenos.

Se quiebra, duda. Levanta la cabeza para fijar esos hermosos ojos una vez más en los míos. Están conteniendo lágrimas, y sé lo que me va a decir. Pasan los segundos como agujas atravesando mis venas. Hasta que lo dice: yo no puedo ir con él.

Y esta vez lo entiendo a No Entiendo. Sin decir nada, le doy un fuerte abrazo y se va a los saltos por la tierra.  Me recorrí casi 20 mil kilómetros y me gasté una fortuna para mantenerlo y traerlo hasta acá. No mira atrás ni agradece. Pero sé que se va felíz y ese era mi único objetivo. Lo último que veo de él antes de que desaparezca en el horizonte es la luz del sol reflejada en su naríz dorada. FIN… que blog de mierda.

Para seguir al autor, ir a su blog personal: Chester en el mundo; El mundo en Chester





¡Australia!

14 04 2010

Sí, sí, sí, siamo arrivati! Después de un mes disfrazados de baba pidiendo donaciones a los turistas en Calcuta, juntamos el dinero suficiente para nuestros dos billetes de AirAsia (auspiciante oficial de El Viaje…). Y ahora nadie nos para.

Apenas llegamos a Sydney, conseguimos dos entradas baratas para ver Tosca parados en la Opera House. No Entiendo fue fiel a su nombre y no paraba de mirar desconcertado a los “tanos gritando”. Hay que aclarar que el canguro de la naríz de oro no habla italiano ni puede leer los subtítulos en inglés. Apenas si balbucea un español el pobre.

Ya vimos que en el supermercado venden carne de canguro, algo que puso muy nervioso a nuestro amigo. Yo me tenté a probarla a sus espaldas. Tengo que admitir que me gustó y mucho.

Dentro de unos días vamos a hacer dedo para dirigirnos al centro de Australia a buscar a la familia del canguro. Yo ya no puedo más encargarme económicamente de él. Si no encontramos a algún familiar suyo, hay dos opciones para manejar: o lo vendo a un zoológico o me lo como.